El conjunto Rojinegro superó al elenco santafesino en los dos partidos que disputó este miércoles en La Capillita. Ignacio Russo volvió a facturar por duplicado y empieza a ilusionar. 

De: Código Patrón

Este miércoles, Patronato disputó una prueba que, para la cabeza de Walter Otta y su cuerpo técnico, era importante, por el rival de enfrente que es la misma categoría y podría marcar para lo que está el equipo, que volvió a cumplir en su segundo amistoso, contra el sexto de ellos.

En La Capillita, Patrón fue de menor a mayor en el primer partido, de la imprecisión a la precisión, generando situaciones claras frente al arco rival, con movimientos interesantes y jugando con «paciencia», cómo se lo escuchó tantas veces al eje de este elenco Jorge Valdez Chamorro.

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Fueron dos tiempos diferentes el de los titulares, sin referencia de área y con la misma en el complemento. La primera parte, complicó por los movimientos que generaron Kevín González, Lautaro Comas e Ignacio Russo, a los que les faltó ser más concretos frente al arco rival, pero no le dieron referencias a la defensa, en velocidad lastimaron, notorio en la presión a Bieler que descargó mal y derivó en el tanto de Nacho, el primero de la mañana.

Con el ingreso de Enzo Díaz en la segunda mitad, la cuestión fue diferente, se abrieron espacios que los aprovechó el Negro, que tuvo cinco chances claras, de las cuáles una facturó nuevamente Russo de cabeza, tras una pelota parada bien ejecutada. Hubo movilidad, Salvá apareció dos veces para sostener el cero (a su juego lo llamaron y respondió), la defensa no tuvo complicaciones, restará ajustar la claridad de la salida, pero el conjunto de Otta marcha bien.

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SEGUNDO PARTIDO: La paridad fue más notoria, fricción, pocos espacios, poca precisión y disputa en el medio campo. Por momentos, con Arce, Barinaga y Nievas el equipo encontró control y desborde con Novero, pero le costó llegar al arco rival con claridad. Si bien abrió el marcador con el penal de Facundo Cobos, tuvo que remar desde la igualdad tras un gran tiro libre de Cristián Llama.

Patrón tuvo problemas defensivos, el sistema fue otro (4-3-1-2), cuando hizo pie no se complicó, pero hubo más actividad en el arco de Budiño que en el anterior juego, por movimientos, desatenciones o falta de conocimiento. Con los cambios, llegó la pelota parada, otra vez bien ejecutada en la que Joe Ghirardello de cabeza sentenció el 2-1 final.

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