La Reserva de Patronato consiguió igualar 2-2 frente a su par de Unión, en la mañana en el predio La Capillita. Alexander Sosa y Juan Galetto fueron los autores de la alegría Santa. 

Por: Gabriel Obelar (@GabyObelar1)

La derrota no era justa, no era lo que merecía el elenco de Gabriel Graciani, que sufrió en la primera mitad, más allá de no dejar de ser competitivo, aunque terminó sumando gente al área rival para desahogarse con un empate cerca del final.

El encuentro de este viernes entre Patronato y Unión tuvo varios condimentos, desde un juego parejo, aguerrido, por momentos más peleado que buen fútbol, con un arbitraje muy flojo, el calor y el cambio de emociones constantes que sufrieron ambos elencos.

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Quién comenzó mejor fue el Tate, que dominó el partido, la pelota y jugó los primeros minutos en campo rival, generando peligro y forzando constantemente a Rivasseau que nada pudo hacer a los 20 minutos, tras una pelota parada, en la que Juan Bedouret la empujó en cercanías al área chica y sentenció el 1-0.

Dormido, sintió el golpe el conjunto de Graciani, que creció en su juego, sin su identidad, peleó más, entró en la fricción que propuso la visita y, en una conexión clave entre Barreto y Sosa, fue el último que con olfato goleador la empujó contra la salida del arquero rival y selló el 1-1.

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Lo que resto del primer tiempo, fueron infracciones y amarillas repartidas por ambos sectores, aunque una no tuvo discusión, como la de Brian Negro contra Ezequiel Cañete dentro del área, que derivó en el penal para la visita, que cambió por gol, en el final del PT el propio Cañete.

Retos fuertes dentro del vestuario Santo, que terminó por mejorar el rendimiento del anfitrión y dueño de casa, que salió con otra cara, con más necesidad, pero apostando a la idea, sin dejar de hacer la de Unión, la pelea y fricción.

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No dejaron de volar amarillas, de discusiones, hasta la jueza del cotejo, de muy flojo control del mismo, obvió un claro penal contra Sosa, que se dio de lo lindo con los centrales visitantes.

De la fricción, la lucha, la pelea, la dispuesta y los adjetivos que se les ocurra, es como consiguió el tan ansiado empate Patrón. Trabó Barreto. Barrió Nievas. La punteó Aruga. Galetto desde afuera, con ayuda y un desvió, a los 39 minutos de la segunda mitad, consiguió el 2-2.

El Rojinegro consiguió el empate más justo, el deseado, lo que buscó todo un segundo tiempo donde la peleó más de lo que jugó, pero sumó, no perdió y festejo de manera justa en casa.

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