Con un testazo de Federico Bravo, Patronato le ganó 1-0 a Huracán por la Fecha 21 de la SuperLiga y logró salir de la zona del descenso. Bértoli salvó al Patrón. #NosVamosAQuedar

Por: Gabriel Obelar (@GabyObelar1)

Era hoy. Fue hoy. Patronato no jugó bien, está claro, lo marcó el DT, también el ritmo del partido y la figura de Sebastián Bértoli en el complemento, pero a está altura, poco importan los por qué, las casualidades, la suerte. Patrón ganó el partido que tenía para lograr salir de la zona del descenso y marcar presión.

En el juego, remarcar la primera mitad, en la que tuvo más intenciones que situaciones claras de juego, ante un Huracán que presionó constantemente la salida y con mucha gente en la mitad de cancha, pudo contrarrestar el circuito de juego rápido del Patrón.

Pero el Globo no logró desequilibrar a su rival, que se mostró ordenado y adelantado en campo ajeno, salvo por momentos. Aunque el mismo Rojinegro hostigó en gran medida la salida limpia de la visita.

Bravo y Lemos intentaron ser los conductores, ante una lucha incesante de Ávalos, a quién le costó mucho entrar en circuito de juego y un Berterame, que si bien fue de lo más ofensivo, jugó lejos del arco. Carabajal y Compagnucci fueron momentos.

A pesar de ello, el Santo fue, se hizo fuerte en campo ajeno, adelantó líneas y buscó incomodar a Anthony Silva, pero sin una chance clara. Pero con un Patronato mucho más que su rival de turno.

El complemento fue diferente, porque el rol cambió. Fue Huracán quién se apoderó de la pelota y con el ingreso de Barrios, sumó peso ofensivo y, mediante el salteo de líneas, logró llegar de otra forma al arco rival. Pero apareció la figura de Bértoli.

Primero al contener un remate seco desde afuera de Toranzo, luego para evitar el grito de Chávez luego de que le ganara a Vera en el mano a mano y ni hablar de la doble atajada del final (que es de otro capítulo y de otro partido).

Cuando más le costó hacer pie, apareció un claro disparo de Berterame, que forzó el tiro de esquina del cuál derivó la euforia más grande. La pelota pasó a todos, menos a Bravo, que se estiró de forma rara, para levemente mandar la pelota a la zona baja del poste más lejano de Silva y sonreír por su primer gol en Primera. Bravo, Patrón.

Lo que restó, fue aguante, despliegue, entrega y, también, viveza. El Santo jugó con la desesperación del rival, también con el tiempo. Más gente en campo del Negro, una buena respuesta. Las contras no fueron certezas, pero si las manos de Bértoli.

El cap1tán se hizo amo y señor del área, de las últimas pelotas del game y terminó de coronar el triunfo, reivindicarse con una sensacional doble atajada, que valió un gol, que valdría una permanencia.

Victoria de Patronato, que no jugó bien, que le costó, sufrió, pero se quedó con los tres puntos claves para encarar la finalisima ante Belgrano, con otra perspectiva. Bravo, Patrón. Bravo.

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