La final fue para Tigre, que venció a Patronato 2-1 en el José Dellagiovana, con tantos de González y Montillos. Berterame marcó el tanto del Santo, que se complica en los promedios. 

Por: Gabriel Obelar (@GabyObelar1)

No queda otra que sentarse, con calculadora en mano, un rosario lo más cerca posible y, está vez, esperar que los resultados acompañen al finalizar la Fecha 20.

Patronato dejó pasar una chance más que clave, importante y fundamental en su lucha por la permanencia. Cayó 2-1 ante Tigre en Victoria, complicándose sólo para las 5 «finales» que quedan de acá al cierre de la Superliga.

Si bien la primera mitad fue buena del Rojinegro, que aguantó en envión de los primeros minutos del local, que salió a jugar la final que era, ante un Estadio repleto (de eso hay que aprender). Pasó la envestida, se acomodó y la pelota, comenzó a disputarse de otra manera.

Ninguna fue amo y señor de la misma, se notó el nerviosismo y la ansiedad de ambos por ir en busca del resultado, Tigre mucho más, por ser local y por el empuje interior. Janson y Montillo fueron las piezas claves de una ofensiva intensa y desequilibrante.

Por su parte, Carabajal intentó manejar los hilos de un elenco que tuvo pocas opciones. Por afuera encontró la vía de ataque por las bandas, cuando logró desequilibrar y meter el pase justo, con un pobre Compagnucci y un desatento Cacheiro.

Y el pase justo fue del 10 para el 11 (Berterame), de lo más ofensivo que tuvo Sciacqua en su haber. Toque de primera, mano a mano y gol del juvenil de San Lorenzo. Una esperanza, sacó la cabeza de la zona roja. Sólo por un rato.

Tigre mordió por primera vez, luego de tener que resguardarse y volver apostar a Janson, que logró apilar a Pantalone, Cacheiro y Escudero, pero con un pase/centro, encontró a Fede González, que irrumpió con la humanidad de Bértoli.

En sólo minutos, fue que el Matador hizo pie, volvió las cosas a lo que fue antes. Complicó a Patronato, que sólo contó con chances demasiado aisladas de tres cuartos de cancha en adelante, pero poca conexión.

Y el complemento no fue más que un cúmulo de errores del Rojinegro, que las supo aprovechar Gorosito y compañía. Por envión, fue Patronato que buscó más, pero también porque la mitad de cancha del azul y rojo retrocedió en su terreno.

Crecieron las primeras secuencias de pases, pero también un Patrón que sufrió cada contra que encabezó Montillo o Cavallaron, acompañado de un claro Menossi.

De igual manera, todo cambió a los 10 minutos, tiro libre de Montillo que se escurrió por las manos de Bértoli en el primer palo. Delirio, euforia. Mordió Tigre. Mordió fuerte el Matador.

Fue más que un yerro del capitán, sino que significó un cambio radical en el partido. Porque fue en ese instante, donde Patronato perdió el rumbo. Sciacqua intentó cambiar piezas, trato de ordenar una mitad de cancha más ofensiva, con nombres de peso arriba. Pero terminó confundiéndose él y sus futbolistas.

En medio del nerviosismo, donde su sumó la ansiedad y lo mental, no se acertaron pases, hubo un elenco desacoplado, que corrió mucho detrás del balón, pero que lejos estuvo de incomodar a Marinelli (arquero de Tigre).

Son detalles, pero también son desaciertos que terminaron de complicar a Patronato en este torneo. Victoria fue un sólo grito para con Gorosito y la ilusión de quedarse en Primera (está sólo a 4 puntos nuestros). Sciacqua cabeza agacha, buscando respuestas. Un vestuario silencio, lleno de bronca. Quedan 5 finales, cueste lo que cueste.

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RESUMEN

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