Patronato goleó a Atlético Tucumán 3-0 en el Estadio Grella, por la Fecha 17 de la SuperLiga y se ilusiona con la permanencia. Berterame, Carabajal y Ávalos, los goleadores. 

Por: Gabriel Obelar (@GabyObelar1)

Era la verdadera prueba que afrontó Patronato este lunes en su casa. Prueba por el rival, por las características de los tucumanos, pero también para demostrar que lo del Monumental, no fue casualidad o porque los ángeles se alinearon.

El equipo de Mario Sciacqua hace caso, demuestra a rajatabla lo que pide el DT. Presiona alto, pelea las segundas pelotas, no se complica en defensa, no sufre en demasía, mantiene una intensidad constante, pero sobre todo, es efectivo en el arco contrario.

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Todos esos puntos, se vieron reflejados ante Atlético, que también llegó de goleador (en Tucumán), pero que no pudo en el Grella, que ya empieza a ser una fortaleza, dependiendo del ritmo Santo.

Que a los 6 minutos de la primera mitad y tras su primera situación de riesgo, delicadeza de Carabajal en el tiro de esquina y cabezazo letal de Berterame, para gritar su primer gol en Primera División, pero también en el duelo.

Ni el delirio, ni los festejos, sacaron de foco al Rojinegro que con Carabajal de conductor y Compagnucci cómo la salida rápida y Ávalos-Berterame, en plena conexión con el resto de sus compañeros. Piezas claves, que crearon la segunda alegría de la tarde, luego de algunos minutos de sufrimiento en el fondo, hubo sociedades de tres cuartos de cancha, que terminó en un centro (asistencia) de Compagnucci para la palomita del 10 Rojinegro.

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Se vuelve a repetir la teoría, las formulas, sencillas: verticalidad con transiciones rápidas desde el fondo, toques rápidos, desequilibrio por las bandas y efectividad por el centro.

Se dice que el 2-0 es el peor resultado y en un momento del completo, mucho más en el inicio, aparentó ser cierta la frase, por la demencia con la que fue a buscar el descuento el Decano, con Aliendro y Álvarez uniendo líneas, pero con la pausa justa. Se adelantó Mercier. Apareció Gissi y Sandona.

Los centrales aguantaron, dieron seguridad y con poco, se adelantó una vez más el Santo, que siguió insistiendo por las bandas, en la velocidad de Compagnucci y Berterame, la segunda pelota con el Paraguayo, que tuvo su ooportunidad de volver a convertir.

De una situación absoluta de riesgo, tras una salvada limpia de Sandona en el fondo, Berterame capturó una pelota en cercanías al área propia, se sacó de encima un rival y no paró hasta el centro que cayó en la mano de un defensor de Atlético, sancionando Espinoza (de flojo arbitraje) penal que cambió por gol el Pity Ávalos.

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El resto, sobró. Los tucumanos no insistieron, se quedaron con uno menos, Patronato siguió moviendo la pelota, tuvo el debut de Mansilla, Apaolaza volvió a tener oportunidades de marcar, festejo de la gente, contagiaron, controlaron el partido y se ilusiona.

El 2019 inició con la frase «quedan 10 finales», dos se ganaron, restan 8 más. El Rojinegro no depende de sí mismo, pero se ilusiona con el objetivo ¿Y cómo no, si en dos partidos marcó 6 goles, tuvo regularidad, no le marcaron?

FOTOS: Jano Colcerniani

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